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Agesic, Fundación Ricaldoni y Facultad de Ingeniería (Udelar) lanzaron la segunda edición del Programa de Pasantías en Ciberseguridad.
Este programa busca ofrecer a estudiantes de grado de la carrera de Ingeniería en Computación la posibilidad de adquirir experiencia práctica y desarrollar habilidades profesionales en un entorno real de trabajo dentro del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic).
La convocatoria estuvo dirigida a estudiantes de Ingeniería en Computación de la Facultad de Ingeniería de Universidad de la República que cuenten con al menos 200 créditos aprobados. A su vez, se valoro que tengan alguno de los siguientes cursos aprobados: Redes de Computadoras, Fundamentos de Seguridad Informática, Taller de Seguridad informática.
La experiencia, que se integrará a la formación académica de los estudiantes, se desarrollará bajo la supervisión técnica de Agesic y contará con el aval académico de la Facultad de Ingeniería.
Las pasantías tendrán una duración de ocho meses y una carga horaria de 20 horas semanales. Tendrán una remuneración nominal mensual de $ 44.866 (pesos uruguayos cuarenta y cuatro mil ochocientos sesenta y seis) más una partida adicional por presentismo.
Para postularse debían enviar su escolaridad, Currículum Vitae y una carta motivacional a la dirección de correo electrónico pasantias [at] ricaldoni.org.uy (pasantias[at]ricaldoni[dot]org[dot]uy), indicando en el asunto “Postulación – Pasantía Ciberseguridad”.
El plazo para postularte venció el miércoles 15 de julio de 2026 a las 23.59 hs.
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El Centro de Operaciones de Seguridad (SOC)
En febrero 2026, la directora de Seguridad de la Información de AGESIC, María Eugenia Corti, había explicado al Portal FJR que el rol estratégico del SOC es tener la visibilidad centralizada del estado de la ciberseguridad en el sector público, lo que le permite realizar detecciones tempranas de incidentes de ciberseguridad, emitir alertas y generar recomendaciones concretas.
Por su parte, el referente técnico de las pasantías en Ciberseguridad por Facultad de Ingeniería, Juan Diego Campo, había resaltado la importancia de las pasantías en el SOC porque “permiten trabajar en un entorno real y con un equipo grande dedicado exclusivamente a la ciberseguridad, lo cual es difícil en la industria. Además como el SOC atiende a toda la ciberseguridad del Estado, en ocho meses el estudiante puede atravesar una variedad de incidentes y de situaciones críticas muy difíciles de vivir en otros lugares por un tema de escala”.
“El trabajo en un SOC es un trabajo muy específico. Cuando ocurren los incidentes se dan situaciones críticas, estresantes, que no se pueden transmitir en un salón de clases. La experiencia de vivir esas situaciones es importante. El pasante no se va a ocupar de resolverlas pero está inserto en ese entorno, ve cómo se trabaja, cómo interactúan las personas. Esas situaciones hay que vivirlas para agarrar cancha porque la ciberseguridad es un área crítica. Trabajar unos meses en un equipo grande dedicado a esto te hace crecer, entender cómo funciona la ciberseguridad y adquirir habilidades para manejarte en estas situaciones que suelen ser muy complicadas”, explicó Campo.
Agesic y Fundación Ricaldoni realizaron una capacitación en análisis forense digital y respuesta a incidentes de ciberseguridad para organismos públicos.
Utopía, una multinacional energética que maneja plantas nucleares, parques eólicos y represas hidroeléctricas repartidas a lo largo de toda América, tiene firmes sospechas de que ha sido víctima de un ataque cibernético para robarle información confidencial. La misión consiste en analizar la evidencia digital, determinar si la multinacional ha sido atacada, aplicar tareas de contención y recuperar los sistemas operativos críticos. El plazo: tan solo tres horas.
Esta fue la consigna del entrenamiento práctico de la instancia de capacitación en Análisis Forense Digital y Respuesta a Incidentes (DFIR) realizada los días 27, 28 y 30 de Abril de 2026, cuyo objetivo fue fortalecer las capacidades del sector público en materia de ciberseguridad.
La actividad, que tuvo una instancia teórica y otra práctica, fue organizada por Agesic en el marco de un convenio con Fundación Ricaldoni y fue llevada adelante por el equipo docente del Grupo de Seguridad Informática (GSI) de la Facultad de Ingeniería (Fing) de la Universidad de la República (Udelar).
Agrupados en equipos de tres personas, del entrenamiento participaron 57 responsables de Seguridad de la Información y técnicos de organismos públicos uruguayos vinculados a la ciberseguridad.
El ejercicio se llevó a cabo en un entorno de entrenamiento realista utilizando la plataforma Tectonic, “un cyber range diseñado por el GSI para que los estudiantes de grado y posgrado de Facultad y del PEDECIBA puedan realizar entrenamientos prácticos en ciberseguridad”, explicó el responsable científico e investigador principal del Grupo, Gustavo Betarte. El especialista agregó que, si bien la plataforma es la que se utiliza habitualmente, “esta experiencia fue diferente y novedosa en varios sentidos”.
“El perfil de las personas que cursaron era muy diferente por lo que decidimos armar los equipos mezclando saberes y organismos, lo que dio muy buenos resultados y permitió a todos los participantes estar muy compenetrados en resolver el desafío durante las tres horas”, afirmó el investigador del grupo y desarrollador principal de Tectonic, Juan Diego Campo.
“Nos quedamos con un alto grado de conformidad”, señaló Betarte. “Por un lado, la plataforma funcionó muy bien, soportó sin problemas a todos los grupos trabajando al mismo tiempo. Por otra parte, el hecho de hacer colaborar a gente que viene de distintos organismos y con diversidad de perfiles es un componente adicional al curso y tiene un efecto muy importante ya que Agesic está fomentando la formación en ciberseguridad pero no en compartimentos estancos sino para que permeé a los distintos organismos del Estado”.
Por su parte, el investigador del grupo y especialista en análisis forense digital, Marcelo Rodríguez , resaltó que la ciberseguridad se presta para la heterogeneidad de roles. “Para realizar análisis forenses y para investigar incidentes se necesitan varios saberes: manejo técnico, saber sobre temas legales e incluso de comunicación, por citar algunos ejemplos. En este curso explicamos los distintos roles y después los llevamos a la práctica en el ejercicio de entrenamiento”.
“A partir de Tectonic y de nuestra experiencia técnica, en esencia lo que hacemos en el taller es un juego de roles”, agregó Rodríguez. “Incluso los docentes tenemos un rol que consiste en hacer preguntas y motivar para que nadie se quede atrás. También incentivamos a que se siga la metodología y se tengan todos los cuidados necesarios para que luego la Justicia pueda tomar en cuenta las pruebas que se hayan obtenido”.
Alto grado de satisfacción
La encuesta de satisfacción realizada por Agesic al finalizar el curso determinó que los asistentes valoraron la capacitación con un promedio de 4.74 puntos sobre 5, en tanto que valoraron al equipo docente con 4.84 puntos sobre 5.
La encuesta fue respondida por 31 de los 57 participantes.
A nivel cualitativo, varios participantes valoraron la capacitación como “excelente”, “muy buena”, “muy útil” y “muy rica”. Entre los aspectos más destacados se encuentra la instancia práctica, valorada tanto por el uso de la plataforma Tectonic como por tener en cuenta el “formalismo y procedimientos que en general uno no considera en los momentos de un ataque real por estar bajo presión”.
“Como conclusión, la resolución del escenario planteado resultó muy enriquecedora, permitiendo aplicar de forma práctica conceptos de análisis forense digital. El trabajo estuvo sólidamente apoyado en una metodología clara y en la guía constante de los docentes, lo que facilitó la comprensión y el abordaje de esta disciplina, especialmente considerando que se trata de un área nueva para nosotros”, indicó un asistente.
Desafío internacional
Betarte señaló que esta instancia de capacitación teórica y práctica permitió al GSI mostrar el desarrollo académico que se realiza en Facultad en temas vinculados a la ciberseguridad. “Que Agesic confíe en nosotros, es una satisfacción para nuestro Grupo”, resaltó.
Los especialistas informaron que en agosto de este año se utilizará Tectonic para implementar un desafío de Capture The Flag (CTF) como parte de las actividades de la Escuela en Ciberseguridad a realizarse en Florianópolis (Brasil). Esta escuela es un programa académico regional organizado por la Red de Excelencia en Ciberseguridad en América Latina y el Caribe (Ciberlac).
El desafío consistirá en resolver 10 retos y se espera la participación de 70 estudiantes de 22 universidades de 10 países de la región.
“Es una competencia de 10 días de duración”, indicó Betarte. “Será una nueva marca para Tectonic y un reto diferencial para nuestro Grupo”, concluyó.
En un emotivo acto, Fundación Ricaldoni entregó nueve Becas Osana Abrahamian - Donación Markarian para realizar estudios de Grado, Maestría y Doctorado en Matemática en 2026.
Los estudiantes que obtuvieron las Becas para realizar estudios de Grado fueron Julieta Larrascq, Francesca Camandulle y Matilde Laca; para realizar estudios de Maestría: Ana Lucía Garay, Gonzalo Nuñez, Santiago Vallejo y Rodrigo Zaragoza; para realizar estudios de Doctorado: Juan Kurchan y Annabella Zapattini.
En el marco del Programa de Becas de Fundación Ricaldoni, desde 2023, Roberto y Vania Markarian han financiado un total de 23 becas para realizar estudios de matemática.
Becas en clave país
El decano de Facultad de Ingeniería (Fing) y presidente de FJR, Pablo Ezzatti, destacó el diseño de este instrumento. “Hay un pienso muy interesante a nivel conceptual porque hay becas para realizar carreras de grado, para realizar doctorados y también becas de maestría dirigidas a docentes de matemática de Educación Secundaria, lo cual es importante en clave país. Ojalá que las instituciones que otorgan becas tengan la capacidad de ver y aprender de estos instrumentos tan bien diseñados”, enfatizó Ezzatti.
Efecto multiplicador
La ex decana de Fing y ex ministra de Educación, María Simon, también valoró el diseño de este instrumento y destacó la posibilidad de que los profesores de matemática de la Educación Secundaria sean becados para realizar estudios de Maestría en Matemática. “Estas becas permiten perfeccionarse a los profesores que están dando clases y que siguen dando clase en liceos públicos y en formación docente, así que tienen un efecto de multiplicación”.
Simon reconoció que al leer las cartas de postulación a las becas se siente “entre admirada y asustada” por la cantidad de horas que trabajan algunos docentes. “Algunos tienen hasta 50 horas de clases directas, a las que hay sumar la preparación y las correcciones. ¿Encima les vamos a pedir que se perfeccionen?”. La ex decana señaló que estas becas permiten a estos profesores trabajar menos horas para poder estudiar manteniendo su ingreso económico. “No solo es hacer la carrera más rápido, también es disfrutar más de los estudios”.
Para la ex decana ha sido “una alegría” haber integrado los Comités de Selección de las distintas convocatorias de las Becas Osana Abrahamian en representación de FJR.
La Fundación Ricaldoni lleva adelante estas becas cumpliendo su función de puente de la Facultad con la sociedad, explicó Simon. “Y quiero decir que la Fundación también contribuye en esta donación porque realiza en forma gratuita todo el trabajo de hacer los llamados, difundirlos, administrar el dinero, pagar mensualmente, etc.”.
Simon explicó que los Comités de Selección eligen a los becarios en base a su calidad académica y también por “la diferencia que les hace a las personas”. “Para muchos este ingreso constituye una diferencia muy grande” porque “trabajan, estudian y aprenden en condiciones muy difíciles”. “Donar parte del dinero ganado con trabajo para el enriquecimiento humano, como lo hace la familia Markarian, es de las mejores cosas a las que se puede destinar el dinero. Las 24 becas (*) otorgadas son muchas y cambian el panorama. Ojalá este ejemplo fuera seguido por otras personas e instituciones”, concluyó.
Un foco de atracción en matemática
El ex rector de la Universidad de la República y doctor honoris causa de Fing, Roberto Markarian, manifestó la alegría que comparte con su hija Vania y su nieta Juana por otorgar estas becas y “que todo esté saliendo bien”.
El matemático reconoció que la iniciativa que impulsa junto a su familia “no es estándar”. “El asunto es raro, no sólo lo que hizo Vania diciendo “yo no quiero recibir la herencia”, sino lo que hicimos todos, metiéndonos en esta tarea, que por suerte nos ha ido muy bien y que fue bien organizada. Tuve el apoyo de gente del Instituto de Matemática y de la Facultad de Ciencias, que colaboraron conmigo en pensar el formato de las becas”.
Markarian recordó que la primera decena de becas fue destinada a realizar estudios de Maestría. “Pensamos en la Enseñanza Secundaria, en fortalecerla por el lado de nosotros, sin tener líos con nadie, financiando directamente a los profesores de la educación pública que quieran cursar estos estudios. Después fuimos complementando. Tuvimos un becario colombiano que está en Uruguay. Otra beca la ganó Juan que es francés. Es una cosa un poco rara que alguien venga de Francia a estudiar acá, pero es así, porque en Uruguay somos muy fuertes en varias escuelas de matemática y hay gente muy importante a nivel del mundo que trabaja en matemática, no solo los veteranos sino los jóvenes, y por tanto somos un foco de atracción, así que me alegro mucho de que hayan venido”.
El ex rector anunció que la familia Markarian estima que podrá seguir otorgando becas durante unos diez años. “Esperamos que esto tenga consecuencias en la Educación Media, que haya un montón de profesores de Secundaria que simultáneamente tengan una buena formación en matemática, esperemos que dé resultados”. El matemático insistió en la intención de que los profesores becados continúen dando clases de buena calidad en Secundaria y en la formación docente “para que entusiasmen a los jóvenes para estudiar matemática”.
El temor a la matemática
Adelantando parte del contenido de un libro que publicará a mediados de 2026, Markarian afirmó que está convencido que “el temor a la matemática se lo enseñamos a los niños cuando tienen entre 4 y 6 años. Le enseñamos el temor, lo dije bien, no me equivoqué, o sea que la cultura dominante hace que cuando uno se está formando muy chico, les decimos que la matemática es muy difícil. Que la matemática es distinta no cabe dudas, no es una rama cualquiera de conocimiento, pero además les insistimos en que es difícil y eso tiene más impacto en las mujeres que en los hombres. Esto es visible, está bien comprobado. Hay estudios recientes que indican muy claramente que el salto del preescolar a la escuela es el momento crucial en que el cambio de modo de ver la disciplina se refleja muy fuertemente, no es en la Educación Secundaria como yo mismo pensaba hasta hace poco, sino que es previo. Esta no es solo mi opinión, es la opinión de mucha gente, lo que pasa es que el tema no es tan importante como otros muchos problemas de la infancia, hay muchos problemas más graves de la infancia que estudiar matemática, pero es bueno que lo asociemos un poco a esos problemas”, reflexionó Markarian.
El matemático agradeció al Decanato de Ingeniería que “promovió y facilitó” la implementación de las Becas Osana Abrahamian y a la Fundación por el trabajo que realiza a través de su Programa de Becas, al tiempo que destacó que “el dinero donado va todo para las becas. No hay descuentos de ningún tipo”.
José Mariño
El profesor de Secundaria que reside en Treinta y Tres, José Pedro Mariño, agradeció “profundamente” la beca Osana Abrahamian 2023 que le permitió culminar sus estudios de maestría en matemática.
El primer becado que concluyó su formación, manifestó que “los que estudiamos matemática sabemos que para estudiar se necesita tiempo, se necesita tiempo para leer, para pensar, para equivocarse, para volver a intentar y para comprender y justamente esto fue lo que la beca me permitió conseguir: me permitió comprar tiempo. Trabajo como docente en Secundaria, en formación docente y también como asistente en la casa del CURE en la ciudad de Treinta y Tres. Gracias a este apoyo pude disponer de las horas reales para poder estudiar y avanzar en un proceso académico que de otra forma me hubiera resultado virtualmente imposible, así que muchísimas gracias a Vania, a Roberto y a Fundación Ricaldoni”, señaló Mariño a través de un video que fue proyectado durante el acto.
Juan Kurchan
El estudiante francés de Doctorado, Juan Kurchan, se mostró “muy agradecido” por la obtención de la Beca ya que sin ella no podría cursar sus estudios.
“Estudiar matemática es difícil y se necesita tiempo y concentración, aprender, equivocarse e intentar de nuevo, y entonces estoy muy agradecido porque esta beca me permite hacerlo”.
El hijo de argentinos que creció en París (Francia) resaltó que esta beca le permitió postularse aunque no fuera residente ni tuviese nacionalidad uruguaya. “Me parece que esta Beca genera un intercambio muy bueno entre Uruguay y otros países”, concluyó Kurchan.
Dahyana Molina
La profesora de matemática, Dahyana Molina, agradeció “de corazón” a la familia Markarian por financiar su beca de Maestría durante dos años. “Siempre tuve la voluntad de estudiar pero a veces las ganas no alcanzan, se necesita tiempo y eso fue lo que ustedes me brindaron para poder estar hoy en la etapa final de mi carrera”.
Molina también agradeció a sus orientadores Jorge Groissman y Gonzalo Cousillas, “con quienes siento que formamos un equipo de trabajo junto a mis profesores y compañeros en la maestría”.
“Este tiempo me enseñó mucho de matemática, pero sobre todo me enseñó a confiar en mí misma. Como profesora de la educación media esto tiene un significado especial. Nací y me crié en Malvín Norte, fui a la escuela de mi barrio y me formé en la educación pública, donde hoy también elijo trabajar. Por eso entiendo muy bien lo que se siente mirar hacia adelante y ver el mundo de la investigación como una meta que queda muy lejos o que a veces parece imposible. Hoy me toca estar de este lado para decirles a mis alumnos y a los nuevos becarios que sí es posible. Gracias por permitirme demostrar que, cuando el apoyo se encuentra con la determinación, todos podemos llegar mucho más lejos de lo que alguna vez nos animamos a imaginar”, señaló Molina.
Programa de Becas de FJR
Fundación Ricaldoni lleva adelante un Programa de Becas que promueve los estudios de Ingeniería y del área científico-tecnológica en general.
A abril 2026, la Fundación ha otorgado 81 becas para estudiantes, entre las que se destacan cuatro ediciones de becas Osana Abrahamian (donación Markarian), tres ediciones de becas Ing. Martha Peluffo de Jauge (con fondos aportados por la familia de la Ingeniera y UTE), tres ediciones de becas para estudiantes de Ingeniería en Computación (con fondos aportados por las startups nacionales CodigoDelSur, Moove It y Tryolabs) y tres ediciones de becas para estudiar Ciberseguridad otorgadas a través del Programa Nacional de Becas en Ciberseguridad con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la colaboración de Agesic.
(*) Fundación Ricaldoni otorgó 24 becas Osana Abrahamian (donación Markarian) para estudiar matemática. Uno de los becados no aceptó la beca porque consiguió otra, por lo que la familia Markarian ha financiado 23.
Fotos gentileza Unidad de Comunicación Fing
ANDE y ANII presentaron un programa para impulsar emprendimientos de base científico-tecnológica vinculando el ámbito académico con el ecosistema emprendedor.
El programa, que fue presentado en Facultad de Ingeniería (Fing) de la Universidad de la República (Udelar), tiene como objetivo fortalecer la cultura emprendedora dentro de la comunidad científico-tecnológica del país, promoviendo la creación de emprendimientos de base científico-tecnológica (EBCT). La iniciativa apunta a cerrar la brecha entre la generación de conocimiento académico y su aplicación en el mercado nacional.
Del lanzamiento participaron la directora de ANDE, Soledad Marazzano, el presidente de ANII, Álvaro Brunini, el decano de la Ingeniería y presidente de Fundación Ricaldoni, Pablo Ezzatti, y la representante de Uruguay Innova, Paola Rapetti.
El acto también contó con un intercambio con expertos que conectan el mundo académico y el emprendedor, entre los que se encontraron la directora ejecutiva de Fundación Ricaldoni, Julieta López; el director nacional del INIA, Gerardo Marchesini; y el docente de Ingeniería y emprendedor de The Climate Box, Rafael Terra.
Catalizadores de Emprendimientos financiará proyectos de organizaciones que impulsen acciones de sensibilización, formación y fomento del emprendimiento, vinculando el ámbito académico con el ecosistema emprendedor.
El Programa se dirige a organizaciones e instituciones públicas y privadas, tanto del sector académico como del ecosistema emprendedor. El programa financiará hasta el 90% del costo de los proyectos, con un monto máximo de aporte de hasta $300.000, pudiendo alcanzar el 100% de financiamiento en propuestas presentadas de forma conjunta entre la academia y actores del ecosistema emprendedor (también con un tope máximo de hasta $300.000).
La convocatoria ya está abierta y se podrá postular hasta el 30 de junio de 2026 en la web de ANDE.
Las autoridades anunciaron que luego se abrirá una segunda instancia donde se financiarán emprendimientos que reúnan estas características.
Generando Innovación desde Udelar
Al inaugurar la ceremonia, el decano de Facultad de Ingeniería y presidente de Fundación Ricaldoni, Pablo Ezzatti, mostró su satisfacción por la decisión de las agencias de gobierno de haber elegido a su centro de estudios para lanzar este Programa en Montevideo. El decano destacó que la Facultad “ha trabajado históricamente con distintas perspectivas y modelos para apoyar el desarrollo científico – tecnológico del país”.
Luego, en el panel de expertos, el decano agregó que Facultad, además de formar profesionales “que ya de por sí son un generador de capacidad de innovación y emprendimientos”, cuenta desde 2003 con la Fundación Ricaldoni (FJR) y que en 2004 “hizo algo quizás raro para la Universidad de la República” que fue crear el Centro de Ensayos de Software (CES), un consorcio de Facultad a través de FJR junto a la Cámara Uruguaya del Tecnologías de la Información (CUTI). El CES “generó un salto tecnológico puntual, en la que la Facultad de Ingeniería es parte preponderante”, señaló Ezzatti.
“Todas esas herramientas buscan, nunca de forma completa ni totalmente exitosa, tener muchísimos más egresados y gente que esté trabajando y viniendo con desafíos particulares. Y en la medida que haya emprendimientos que generen mayor demanda de conocimiento, también es mucho más fácil para nosotros avanzar en proyectos de maestría o de doctorado en conjunto con empresas. Creo que una limitante grande que tenemos en nuestro país es que, cuando uno va al sector productivo, no tiene del otro lado gente que pueda dialogar como para hacer, por ejemplo, una tesis de doctorado en el sector productivo”. Tener personas con ese nivel de formación “permite o simplifica mucho el diálogo y la inserción”, señaló el Decano.

Generar sinergias
Por su parte, el presidente de ANII, Álvaro Brunini, explicó que este Programa busca llegar a todo el país y generar sinergias entre las agencias de gobierno que ejecutan políticas en temas de ciencia, tecnología e innovación para brindarle “una mejor respuesta a los beneficiarios”. “Muchas veces los desafíos que tienen los investigadores, las empresas y los emprendedores son desafíos comunes”, señaló el jerarca.
“También tenemos un desafío en materia de emprendimientos que es aumentar en escala: tenemos emprendimientos exitosos, tenemos casos de éxito, pero siempre tenemos el desafío de lograr mayor escala y eso, entre otras cosas, se logra si generamos más emprendimientos en la Universidad de la República, que es claramente la casa de estudios que forma la mayoría de los estudiantes. Como estudiante de esta universidad veo con orgullo como se ha ido fortaleciendo el trabajo en esta área”, afirmó Brunini.
Que las soluciones lleguen a donde tienen que llegar
La directora de ANDE, Soledad Marzanno recordó que visitó Ingeniería en 2025. “Fue muy bueno visitar la Academia porque no podemos tomar decisiones en política pública que sean al azar sino que tenemos que pensar estratégicamente, teniendo datos e información, y valorando dónde ponemos la inversión para que sea realmente efectiva y tenga resultados positivos para el país y su conjunto”.
La Directora señaló que el Programa Catalizadores ya se presentó en Salto y en Rivera, ciudades a las que valoró como “polos académicos y universitarios”. “Si hay algo que nos caracteriza en nuestro país es la generación de conocimiento, talento, capacidad y conocimiento, pero sigue existiendo esa brecha entre toda esta cantidad de conocimiento con la puesta en práctica en esto que ahora a nosotros nos incumbe que tiene que ver con los emprendimientos de base científica tecnológica. Entonces, con esta herramienta lo que queremos hacer es unir, es que ese conocimiento llegue a los emprendimientos para que se potencie el desarrollo de nuestro país y que sea real, que las soluciones lleguen a donde tienen que llegar”, indicó Marzanno.
La Directora explicó que esta fase del Programa está dirigida a instituciones, a “organismos que tienen que ver con esta generación de la cultura emprendedora. Este ecosistema emprendedor es tan necesario para que los emprendimientos sean de mayor calidad, para que los emprendimientos realmente generen empleos de calidad, y para que surjan en base de eso tan necesario que es el conocimiento”, concluyó Marzanno.

Una muy buena iniciativa
En el panel de expertos, la directora ejecutiva de FJR, Julieta López, fue consultada respecto a cuáles son -a su criterio- las principales barreras en el ecosistema emprendedor para potenciar y traducir proyectos científicos en negocios viables en Uruguay.
“No siempre se visualiza al emprendimiento como una posible vía de crecimiento para el proyecto de investigación”, señaló López. “Un emprendimiento no tiene por qué ser crear una empresa desde cero, sino que pasa por entender cómo el conocimiento valioso que se genera dialoga con el ámbito productivo. Creo que ahí tenemos camino para trabajar, porque hay más en común de lo que quizás identificamos. Para nosotros, un emprendedor es una persona que busca ser un actor relevante en la sociedad, para resolver problemas de manera innovadora generando mejoras en la calidad de vida de la gente. Los investigadores buscan eso mismo, desarrollar conocimiento que mejore en última instancia la calidad de vida de la sociedad”, afirmó.
López agregó que los estudiantes de Ingeniería desarrollan necesariamente capacidades emprendedoras durante su carrera. “Quizás el desafío es ver cómo lo que trabajamos en el ámbito educativo y académico lo usamos para conectar con las necesidades del sector productivo y el mercado”.
Al ser consultada respecto a qué acciones de política pública son urgentes para dinamizar la creación de EBCT, López indicó que, como directora ejecutiva de una Institución Patrocinadora de Emprendimientos (IPE) vinculada al ámbito universitario, “creo que todo lo que fortalezca los mecanismos de articulación entre academia, sector productivo y ecosistema emprendedor, es fundamental. Este programa de Catalizadoras es una muy buena iniciativa en esa línea”.
La Ingeniera expuso una serie de acciones que podrían realizarse entre las que se encuentra el apoyo a las unidades de vinculación tecnológica “que somos quienes podemos acompañar mejor en ese proceso de transformación de los proyectos”.
Clarificar las reglas de juego
En el panel de expertos, el docente de Fing y fundador de la empresa The Climate Box, Rafael Terra, señaló que “en la esencia” las actividades que realiza como emprendedor son las mismas que las que hizo durante treinta años como investigador. “Transferencia tecnológica, convenios, asesoramientos… es lo mismo pero también hay otra capas de cosas que se necesitan hacer para que todo eso funcione”.
Con respecto a las dificultades, Terra indicó que “los tiempos de respuesta en una empresa son mucho más rápidos que en la academia. También los riesgos, incentivos y estructura económica son distintos. Estando adentro uno se queja de las limitantes, pero afuera hace frío. A la intemperie hace frío”, indicó.
Con respecto a la implementación del Programa Catalizadores, el docente indicó que en su criterio “el objetivo no es transformar investigadores de 20 años en emprendedores porque eso es casi un arte milagroso, sino pegar las cosas de tal manera que ese corazón de actividades que encuentro muy similar, se aproveche con distintos fines. La búsqueda en realidad va por generar equipo y que cada uno sea fuerte, uno en investigar y otro en hacer negocios”.
Al finalizar su intervención, Terra señaló que existe “un set de reglas que no está claro” para el docente “que quiere emprender sin desvestirse de su rol académico, docente y en particular de los distintos regímenes que existen en la Universidad”. “La propiedad intelectual, la vinculación, la remuneración, la participación en la empresa… ese set de reglas no está claro”, recalcó.
Las organizaciones públicas y privadas del sector académico como del ecosistema emprendedor pueden postularse al Programa Catalizadores de Emprendimientos hasta el 30 de junio de 2026 en la web de ANDE.
